Para qué nos reímos?

3 diciembre, 2014

¿Sabías que…Un niño ríe unas 30 veces al día, mientras que un adulto lo hace solo una media de tres?

Como dice el diccionario “reír es la manifestación de la alegría, el placer o la felicidad mediante gestos, expresiones y sonidos”
Dentro de nosotros hay siempre una cantidad desconocida de risa queriendo manifestarse, porque… ¿Quién no quiere sentirse feliz, alegre?
Todos hemos experimentado sus beneficios, aunque seguramente que nunca has tenido mucho tiempo para reflexionar sobre cómo actúa en nuestro cuerpo y por qué es realmente tan beneficiosa.
Pensemos en lo que gastamos en cremas para dar tonicidad a nuestro rostro o en horas de gimnasio para mantenernos en forma. La risa nos da soluciones dinámicas y reales para que podamos lograr resultados tan buenos o incluso mejores, mientras que disfrutamos conectados a todos nuestros sentidos.

Veamos solo algunos de los beneficios de la risa:
• La risa aleja la depresión como si barriera una habitación llena de polvo o se abriera de repente una ventana.
• Cuando nos reímos el organismo segrega endorfinas, un sedante natural del cerebro. Con solo cinco minutos de risa nos ahorramos un analgésico.
• Oxigena nuestro cerebro y aumenta la adrenalina, lo que potencia la creatividad y la imaginación.
• Hace trabajar los músculos del abdomen y mientras actúa como un masaje en la espalda, ayuda a alargar los músculos del cuello liberando tensiones.
• Estimula el bazo, haciendo que haya una limpieza eficaz de toxinas en nuestro cuerpo, evitando el inicio de muchas enfermedades
• Lubrica y limpia los ojos con las lágrimas, mientras que la resonancia de la carcajada desbloquea la mandíbula y despeja el oído.
• Además, cuando ríes entra el doble de oxígeno a los pulmones y eso supone una buena regeneración celular y por tanto rejuvenecer.

Todos estos efectos se producen en unos pocos minutos y nos ayudan a no necesitar cremas, masajes, terapias y a combatir enfermedades. El beneficio en enfermedades como el sida o el cáncer es tan alto, que en muchos hospitales se han incorporado talleres de risoterapia y en todos suele haber asociaciones de payasos que regalan su ingenio y corazón para hacer reír a los enfermos.

¿Recuerdan cuando éramos pequeñ@s y si te reías en clase la profe se enfadaba? y si de grande estallas en una carcajada te miran como a un loco, o a un desubicado o simplemente un maleducado. Quizás esto no te haya llamado la atención ya que así fuimos educados, como si reírse fuera un pecado. Lo mismo veo hoy en las escuelas con los niñ@s, pero en relación con el llanto. Está terminantemente prohibido llorar, si lloras eres un cobarde, reprimiéndonos una vez más nuestras emociones, para que las guardemos dentro hasta explotar. ¿Por qué? ¿Con qué fin hacemos esto? ¿Para que no nos molesten con su llanto o con su risa y nos dejen hacer nuestras cosas? ¿Por qué reprimir nuestras emociones? ¿Por qué esconder lo que sentimos? Sin duda este tema da para mucho más y seguramente escribamos algo sobre esto. Ya os mantendremos informados, es un tema que nos apasiona.

Por suerte, cada vez se conoce más sobre este tema y cada vez somos más conscientes de que reprimir lo que sentimos no es bueno, siempre y cuando no perjudiquemos a nadie, claro está. Pero aún falta mucho camino por recorrer, para que un buen día todos podamos mostrarnos tal cual somos y sin miedo a que nos juzguen o nos coloquen una etiqueta de “¡hoy no he llorado!” O de “soy muy valiente”.
Es bueno ver que las ciudades, los lugares públicos como bibliotecas, parques y hospitales, se van llenando de profesionales de la risa, para sembrar una pausa en lo cotidiano y rescatar nuestra facilidad infantil, para reírnos y compartir esa risa.
Toma la iniciativa y practica el arte de la risa. Puedes buscar vídeos graciosos, asistir a unas clases de teatro, clown o de risoterapia para practicar el optimismo o buscar el humor dentro de los libros o sobre los escenarios. Deja que los expertos de la risa llenen de magia tus ojos y te transporten a ese tiempo en que reírse era tan importante como saber jugar.
Entonces, ¿por qué dejar para mañana tu cita con la felicidad cuando reír es tan fácil y tan bueno? Ojalá este post te arranque, aunque sea una pequeñisima sonrisa, que refleje tu esperanza y optimismo y entonces este texto tendrá algo más de sentido.